Barcelona en 4 días

El segundo viaje que hemos hecho este año nos llevó hasta Barcelona. Los dos habíamos ido anteriormente por separado, pero había pasado el tiempo suficiente para querer volver y verlo todo con tranquilidad.

Cogimos un avión temprano desde Madrid, ya que solo tarda 45 minutos y entre unas cosas y otras llegamos a Barcelona sobre las 12. Después de dejar todo en el hotel y comer, fuimos a la Plaça de l’Àngel, donde empezaba el Free Tour que contratamos. Fue con la compañía Sandemans New Europe y nos encantó. Recorrimos el barrio gótico y el barrio de la Ribera, más que suficiente para situarnos y decidir qué nos interesaba visitar.

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Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona

El resto de la tarde nos lo tomamos de descanso y por la noche dimos un paseo por las Ramblas para terminar el día.

El segundo era Sant Jordi y fue una absoluta locura. Fuimos pronto al Parque Güell pero para visitar la parte monumental no había entradas hasta por la tarde, así que vimos la parte que pudimos y luego volvimos al centro. Lo cierto es que no pensamos que fuera a haber tanto problema con las entradas y nos sorprendió bastante. Por eso, si tenéis pensado ir, os recomiendo coger las entradas por Internet.

El centro estaba repleto de gente por los puestos de libros que había por la calle y apenas se podía andar. El ambiente era genial, pero no es ideal un día como ese para intentar hacer turismo, porque resulta imposible.

Por la tarde volvimos al Parque Güell para terminar de verlo, no sin problemas con el transporte y el corte de calles por ser el día que era. Estuvimos un montón de tiempo esperando un autobús que nos dejaba en la puerta para, después, tener que ir en metro deprisa y corriendo. La verdad es que el parque en general es precioso, pero la zona monumental ya se supera. Está claro que Gaudí era un genio.

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Por la noche, volvimos a dar un paseo por las Ramblas para terminar el día.

Lo cierto es que fue precioso vivir allí el día de Sant Jordi: la gente por la calle comprando libros o rosas, el ambiente, etc. Pero para el turista que va de un lado a otro a empaparse de cultura fue una locura. Así que, si conocéis Barcelona está genial vivir allí un día como éste, pero si es la  primera vez que vais, como nos pasó a nosotros, intentad evitarlo.

Viendo el panorama del día anterior, el tercer día estaba un poco agobiada porque nos quedaba mucho que ver y muy poco tiempo, así que nos pegamos una paliza de las buenas.

Lo primero, fuimos a la Torre Agbar. De allí, nos fuimos a la Sagrada Familia y, para terminar el lío de ayer, nos encontramos una carrera popular, por lo que aquello, también, estaba repleto de gente. No entramos porque es bastante caro y no es el tipo de arte que más me gusta, pero hay quien dice que merece la pena. Cuando conseguimos volver al metro, nos dirigimos a ver La Pedrera y la Casa Batlló. Tampoco entramos por las mismas razones que en la Sagrada Familia, precios desorbitados y era algo que realmente no nos llamaba la atención. Los tres edificios son muy bonitos por fuera, diferentes, pero a ninguno de los dos nos encanta el Modernismo.

Aunque no lo teníamos planeado, fuimos al Parque de la Ciutadella. No lo tenía como algo importante pero me sorprendió mucho la fuente que tenía y la escultura de un mamut. Es como un Retiro de Madrid, pero en pequeñito. De allí fuimos a la Barceloneta, que está bastante cerca. Hacía un día estupendo y la verdad es que daban ganas de ponernos a tomar el sol, pero ninguno llevábamos bañador. Dimos un paseo hasta que encontramos un sitio para comer, un restaurante típico de menú con un precio razonable.

Por la tarde fuimos a ver la escultura de Colón y después fuimos a Montjuic. Fue una pena porque el funicular estaba en obras (lo abrieron al día siguiente…), pero había un autobús que nos llevaba hasta el mismo sitio. Desde allí se puede subir andando, que debe ser una paliza, o subir en teleférico, con unas vistas impresionantes. Arriba se puede visitar el castillo, aunque no tiene mucho, pero lo más importante es la panorámica de Barcelona que se puede ver.

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Vistas desde Montjuic

Después, ya casi rendidos, volvimos al hotel pasando antes por las Ramblas, ultimando las compras antes de volvernos a Madrid.

El lunes no teníamos mucho tiempo porque nuestro vuelo salía a primera hora de la tarde, así que volvimos al barrio gótico para hacer las fotos que nos faltaban y, después, fuimos a Plaça Espanya, que aún no la habíamos visto. Desde allí fuimos al Museo Nacional de Arte de Cataluña. No entramos, pero por fuera es impresionante. El edificio es enorme y la subida hasta la entrada es preciosa. Al menos por fuera merece la pena verlo.

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Museo Nacional de Arte de Cataluña

Con esto, recogimos nuestras cosas y nos fuimos corriendo al aeropuerto. Fue un viaje corto pero muy intenso, sobre todo los dos últimos días. Volveremos.

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